La figura del barrio como escenario de encuentro con amigos ha desaparecido. El celular se devora el tiempo y el diálogo cara a cara. Los padres van desapareciendo de la esfera de la escuela. Quienes estaban presentes y ansiosos en acompañar a su hijo en el jardín de infantes, en la primaria se relajan y en la secundaria casi no aparecen. “Aunque a veces esta soledad de los chicos está justificada por padres que trabajan todo el día, deben esforzarse por acompañarlos más. No hay que levantar la guardia ‘ni el amor’ porque recuperar a un chico en la adolescencia puede ser tarde”, advierte la psicopedagoga Liliana González.
Autora de nueve libros sobre educación escolar y familiar, la especialista cordobesa llenó el salón de actos del colegio Santa Catalina el lunes, al hablar sobre “La soledad. Impacto en la infancia y en la adolescencia” y ayer, al referirse a “Educar entre todos. Función de la familia, función de la escuela”.
La experta sostiene que son los mismos adultos los que tiran abajo la autoridad del docente toda vez que hablan mal del maestro delante de los chicos. “Todo se aprende en la familia: el respeto por los demás, por la autoridad, la práctica del diálogo y todos los demás valores. Luego se lleva todo eso a la escuela”, sostiene.
- ¿Piensa que los padres han olvidado cómo se educa a los hijos? ¿Qué piensa de la escuela para padres?
- Los padres no saben cómo poner límites y el docente solo no puede. Tienen que unirse y hablar un mismo idioma para ayudar a ese chico. Pero no estoy de acuerdo con la escuela para padres, sino con los talleres con los padres. Una escuela da por sentado que hay alguien que tiene el saber, y la verdad es que nadie puede enseñar a ser el mejor padre porque todos nos equivocamos, aunque hayamos leído y hayamos hecho un posgrado sobre el tema. La paternidad es una construcción y con cada hijo; el manual que usaste para uno no te sirve para el otro. Estoy de acuerdo con los talleres donde nadie tiene la verdad. Lo que a uno le dio resultado lo comparte con otro para ver si tiene la misma suerte, eso es muy enriquecedor.
- ¿Por qué hay adolescentes que aceptan droga y otros no?
- Yo no trabajo con adicciones, Cuando un adolescente está sin padres aunque los tenga y sin sueños cuando se acerca el momento de decidir qué va a hacer con su vida, se le plantea un vacío. Y cuando hay un vacío hay que llenarlo. El peligro es cuando aparece el alcohol, porque cuando estás embriagado no pensás, o droga, que te permite crear una realidad que no existe. O un embarazo, porque hasta ayer una chica no sabía qué iba a hacer y ahora sabe que va a ser madre.
- ¿Cómo ubicarse entonces?
- Un padre tiene que ver cómo se va construyendo esa infancia. tratando de que sea lo más feliz posible. Te das cuenta de que un niño es feliz porque no se enferma demasiado, tiene amigos, sale los fines de semana, hace deportes y vida al aire libre, tiene un hobby, sonríe... Y es todo lo contrario cuando se enferma demasiado, está triste, sin amigos, están como anclados. Esos chicos corren más riesgoso. Para tener un adolescente sano y seguro hay que empezar desde la infancia. Hay que tener una presencia gozosa, porque hay presencias quejosas, con demasiadas culpas, hay padres amargados y desesperanzados, es difícil transmitir alegría con padres desesperanzados. Algunos tienen resciliencia y otros no.
- ¿Se puede ser padre y madre a la vez?
- Se puede ejercer la función materna y paterna al mismo tiempo. La materna, que es amor y la paterna, que es la ley. He visto a muchas mamás ejercer las dos funciones, la presencia física no es garantía de que un chico crezca sano. Lo que no debe faltar es amor y la ley para que un chico crezca sano es ser amado, protegido y limitado.